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El 11 de septiembre de 1973 fue asesinado por el gobierno norteamericano y sus esbirros locales, el presidente chileno Salvador Allende Gossens, evento en el que se modificó salvajemente, el rumbo del proceso revolucionario chileno... golpe en el que se tumbó a sangre y fuego a un presidente digno, electo libremente por su pueblo, y cambiado a dedo para traer con todo el horror que implicó, a un sanguinario dictador: Pinochet.
Como muestra fehaciente de las tragedias sociales latinoamericanas patrocinadas por la CIA, Chile nos habla desde su experiencia, para desocultar la propaganda barata y malintencionada que se despliega a partir de los atentados de las torres gemelas, desde los que hoy más que nunca se nos hace necesario el ejercicio de hacer memoria, urgente para develar con todo rigor, hechos probados que nos demuestran el grado de connivencia en negocios petroleros de las familias Bin Laden y Bush, y lo que también nos recuerda el nacimiento de Al-Qaeda, organización alentada, subvencionada y entrenada por las agencias de inteligencia norteamericanas en los años sesentas.
Siempre habrá algo que decir sobre un 11 de septiembre. 1973 nos habla de Chile, de la terrible noche de 17 años que se ensañó con un pueblo valiente e inteligente. Pero que empieza, en su juventud, a despertar y a traer nuevos sueños de socialismo y libertad. 1965 nos trae a las mientes también cuando a Vietnam llega la primera división de caballería estadounidense, también un 11 de septiembre. Pero recientemente, en 2008, más exactamente en Porvenir (departamento de Pando, Bolivia) se ejecuta la masacre de Porvenir, con un saldo imperdonable de 18 campesinos muertos y 30 desaparecidos, en la que sectores de la oligarquía pretendían iniciar un "efecto de golpe sostenido" al presidente Evo Morales, hechos en los que los servicios de inteligencia norteamericanos también estuvieron metidos.
Y aunque en la misma fecha en Argentina se celebra el día del maestro, y en Etiopía el Enkutatash, tampoco podemos dejar de mencionar la muerte de la antropóloga y
socióloga Myrna Elizabeth Mack Chang, ocurrida el 11 de septiembre de 1990 en la ciudad de Guatemala. Valiente luchadora y una de las fundadoras de la Asociación
para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala (AVANCSO). Tal y como lo muestra un inorme de Amnistía Internacional para la fecha, Myrna coordinaba un importante Programa de Investigación Social: desde el que denunciaba sin asomos* de cobardía los excesos y prácticas degradantes que el ejército y los grupos extralegales guatemaltecos realizaban contra los indígenas y campesinos en la selva. Como lo denuncia un informe de la época, su asesinato no fue otra cosa que una ejecución extrajudicial llevada a cabo por las fuerzas de seguridad. A la salida de la asociación, a las 7 de la noche, Myrna Mack fue atacada; la apuñalaron hasta morir. Recibió 11 heridas de arma blanca.
El ejercicio de memoria sigue vivo y multiplicándose, pues a pesar de la aguda y desesperante propaganda del régimen imperial norteamericano, en todos sus canales y medios, persiste en nuestros pueblos, en centro y suramérica, una esperanza cierta y organizada para lograr la vía del socialismo e iniciar un nuevo ciclo, país por país, en el que un rumbo diametralmente diferente al que nos imponen desde el norte, se imponga al fin para bien de las mayorías empobrecidas y robadas de toda nuestra américa.
El mejor discurso de todos los tiempos
*ver: "Inolvidable once de septiembre", Colectivo de abogados José Alvear Restrepo.
° Vea también: http://www.salvador-allende.cl/ |