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Cambio de ciclo político PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Editorial El militante Colombia   
Jueves 22 de Julio de 2010 07:38

Publicamos el editorial del primer número de nuestro periódico, El Militante, Vocero de la CMR en Colombia, entorno al cual nos agrupamos los jóvenes y trabajadores militantes del Polo y la CUT que luchamos por un programa revolucionario y la construcción de una corriente marxista en el seno de ambas organizaciones.

La crisis global del capitalismo, esa que los medios de comunicación burgueses intentan tapar día tras día bajo noticias de "estabilidad del sistema", aparece continuamente como la cabeza de hidra, que se reproduce al instante de ser cortada por los estado imperialistas, en su intento desesperado por espantar el fantasma de la revolución social. Si el año pasado se trataba de rescatar a los bancos de la debacle por ellos causada, vía inyecciones masivas de capital, que naturalmente será pagado por el conjunto de los trabajadores y la clase media, ahora nos enteramos de que la preocupación nueva consiste en frenar las enormes deudas públicas y déficits fiscales de las economías avanzadas, agravadas por esa misma cascada de capital estatal que "rescató" el sistema financiero, aseguró multimillonarios beneficios a los bancos y, obviamente, agravó la situación de existencia del proletariado europeo directamente, y del mundo entero de manera indirecta.

Crisis mundial del capitalismoEl camino iniciado por Grecia primero, y seguido después por el Estado Español, ambos bajo gobiernos autodenominados "socialistas", para reducir los enormes déficits de sus economías, no puede ser más claro: recorte de salarios, aumento del IVA y de la edad de jubilación, reducción de la nomina burocrática, congelamiento de pensiones, reducción de inversión en salud y educación etc., son sintomáticos, a la par, de la naturaleza decadente del capitalismo, que siempre vuelve al Estado para recuperar sus beneficios, y del carácter de los modernos estados "democráticos", aparatos de dominación de la burguesía sobre los trabajadores y el conjunto de clases populares. Para correr a rescatar a la burguesía en crisis, no dudaron los grandes Estados en invertir hasta 20 billones de dólares, una tercera parte del PIB mundial, ¿y sobre quienes descargan ahora la deuda? Sobre la clase obrera y la pequeña burguesía, a quienes no rescatan ni han pensado nunca en rescatar de su situación de miseria agravada.Y esa misma crisis que en Europa y los países capitalistas avanzados hace estragos, y comienza a engendrar como respuesta contundente la movilización unitaria de los trabajadores (primero en Grecia, y ahora, nuevamente, en el Estado Español), también comienza a generar nuevos vientos en la dinámica política nacional, que durante los últimos meses ha mostrado visos de franca ebullición, aún cuando bajo formas veladas y distorsionadas.

Los efectos de la crisis en ColombiaEn momentos en que los indicadores sociales en Colombia son tan espantosos como significativos, siendo de hecho el país más desigual del continente; en tiempos en que el desempleo roza, en las estadísticas oficiales, el 12.2%, el subempleo el 58%, con una tasa de pobreza del 50% y de indigencia del 16%, el descontento social no puede menos que emerger, aunque las condiciones ideológicas imperantes no permitan una expresión nítida de los anhelos de cambio de los millones de trabajadores pobres y lanzados a la espiral progresiva de la pobreza-violencia-represión.

 

Y eso es lo que ha ocurrido con ocasión de las últimas jornadas electorales, con una votación significativa de la izquierda del Polo, pese a la campaña de desprestigio de la derecha orquestada desde el DAS y los medios de "comunicación", a sus propias contradicciones internas y a las incoherencias de su gestión en el ejercicio del poder local, tal como en la alcaldía de Bogotá. E, igualmente, con el no menos interesante fenómeno social de la "marea verde", que capitalizando las esperanzas de una franja importante de la clase media, los estudiantes y capas de la clase obrera, echando mano de un discurso ambiguo en ocasiones, claramente de derecha en lo económico y militar las más de las veces, pero siempre camuflado bajo una fraseología abstracta y confusa, logró unos importantes resultados en la contienda electoral presidencial, que si algo demuestra es que hay un germen, una semilla, instintiva aún, de crítica social y política al modelo económico colombiano, pero que necesita ser revestida de una intensa labor ideológica por parte de la izquierda polista y de la corriente marxista dentro de ella.

El "Acuerdo de Unidad nacional" de SantosQue el descontento social está comenzando a emerger en sectores populares del país lo demuestran múltiples hechos, pero más indicativo, si cabe, es la propia actitud de la oligarquía y sus agentes políticos en la actual situación. En vistas de una posibilidad real de perder las elecciones, Santos y sus huestes uribistas echaron mano de una intensa propaganda basada en la propuesta de generar trabajo y más trabajo, y bien remunerado, aceptando implícitamente que la demanda fundamental de los millones de colombianos gira en torno a lo económico, tan devastado por ocho años de gobierno uribista-paramilitar, y tratando oportunistamente de adaptarse a ello, lo que logró no si un apoyo masivo y coactivo de programas públicos como familias en acción, el SENA, ICBF, y sin una impresionante demostración de fraude electoral orquestado desde el propio sistema electrónico usado para el conteo electoral.Pero sabiendo igualmente que la victoria electoral no le significa, ni mucho menos, la "cohesión social" para avanzar en las reformas capitalistas a seguir en los próximos cuatro años para beneficiar a sus compañeros de clase, ha insistido en la configuración de un "acuerdo nacional", una especie de reedición del antiguo frente nacional, con vistas a contener la previsible fragilidad del orden social, minado por tratados de libre comercio, privatizaciones a gran escala, inversiones de multinacionales orientadas casi en su totalidad a los sectores del carbón, el petróleo y el oro, abaratamiento de la mano de obra, si cabe ya en la imaginación, y así una larga cadena de medidas económico-sociales, todas ellas encaminadas a mantener la tasa de beneficios de los capitalistas criollos y foráneos, a costa de la situación de existencia de los obreros, los campesinos, indígenas y la clase media urbana y rural.

Para ello, ha sobornado a la práctica totalidad de la derecha política, a costa de repartir el erario público y los puestos burocráticos, al movimiento pequeñoburgués del Partido Verde, que como en la canción da tumbos diciendo "sí, pero no", y más importante aún, a un sector del Polo, el partido de la izquierda de masas colombiano, específicamente el representado por el excandidato presidencial Gustavo Petro.

 

Éste, haciendo gala de fino oportunista, da bandazos a un lado y a otro, siempre con la mira puesta en su propio beneficio, y sin amedrentarse ante la posibilidad de arrodillar al PDA con tal de hacerse con el manejo del partido. Astuto como siempre ha demostrado ser, y captando de manera inteligente el malestar social que bajo la superficie de la sociedad se va acumulando, Petro se ha dedicado a presentarse como el exponente de la "izquierda realista, propositiva, flexible y moderna", intentando capturar así buena parte del electorado verde con vistas a las presidenciales de 2014. Porque, hay que tenerlo claro: a lo que juega no es a insertarse en la burocracia del actual gobierno, sino a construir un capital político con vistas a la próxima cita presidencial. Para ello intenta mostrarse ante los simpatizantes verdes como un tipo con propuestas e iniciativas, y hace pasar de "radicales, extremistas y dinosaurios" al sector de izquierda del PDA, que de manera acertada se opone a cualquier tipo de diálogo con un gobierno que representa más de lo mismo: asesinatos, desapariciones, empobrecimiento y cesión de los recursos naturales y la soberanía militar al imperialismo norteamericano. Y los medios de comunicación, hambrientos de materiales para desprestigiar a la izquierda polista, no dudan en resaltar a Petro, el "moderno" y "demócrata", para azuzar el odio contra el partido, lo que se cierra el círculo: Petro ataca políticamente al PDA desde la derecha, y los medios le brindan la cobertura para ello y con el fin de aniquilar al partido. Vistas así las cosas, no cabe duda de la naturaleza oportunista y traidora del reciente candidato presidencial del partido, por quien en su momento llamamos a votar, pero de quién habíamos advertido claramente su talante colaboracionista, que ahora descubre con descaro e ignominia.Los recientes movimientos políticos del uribismo narco-paramilitar, seguidos por la actitud oportunista de Petro, son sintomáticos del ambiente oscilante de la situación actual. Los uribistas saben, y ello los tiene bien preocupados, que las consecuencias sociales del modelo capitalista neoliberal apuntalado a sangre y fuego en los últimos 20 años pueden irrumpir de manera inesperada y masiva, aunque juegan con la situación a su favor de una clase obrera y un pueblo que, tras décadas de exterminio, de intimidación y chantaje, de orfandad política y manipulación mediática masiva, no logra expresar de manera política, con conciencia de clase, su deseo de transformar revolucionariamente el país, algo que sólo es posible bajo la bandera de la revolución socialista. Y saben, además, que mientras esta situación de despolitización se mantenga, no se puede plantear de manera viable una estrategia de victoria popular, que la expresión de este descontento, como mucho, podría reeditar a la colombiana el modelo del argentinazo, la insurrección popular contra el neoliberalismo de 2001 en el país hermano.

Por ello, con su unidad nacional juegan a mantener las condiciones de su dominación en el mejor de los estados posibles, evitando, de llegarse a presentar, cualquier posibilidad de una revolución que los expropie y ponga en manos de los trabajadores y campesinos los medios de producción, la banca, la industria y la tierra, para la planificación socialista y democrática de la economía, sin afectar la pequeña propiedad de la clase media.En vista de todo ello, es de suma importancia para el PDA y la CUT, los órganos de masas de los trabajadores y el pueblo colombiano, entender que, bajo la aparente supremacía de la derecha más asesina y retrograda, se esconde el inicio de un nuevo ciclo político, que sin duda será reforzado por las políticas económicas del nuevo gobierno, por los efectos devastadores de los tratados de libre comercio en trámite con Canadá, la UE y Corea del Sur, sin dejar de lado el que está pendiente con USA y otros más.

El nuevo ciclo político y la lucha por una genuina política de izquierdas en la CUT y el Polo

 

Que este nuevo ciclo político, como no podría ser de otra manera, se expresa de manera harto confusa, discontinua y oscilante, porque las clases populares quieren un cambio, pero no tienen conciencia de su papel como clase, de la significación del Estado, de la importancia de una izquierda política como el Polo (que debe virar cada vez más hacia el socialismo), del papel manipulador de los medios de comunicación burgueses y de la represión militar y paramilitar; que, sin embargo, como gustaba decir a Lenin, "la vida enseña", y que la propia experiencia los puede llevar a una comprensión política adecuada de su situación y de la necesidad de una transformación socialista de la sociedad; pero que, por último, esto sólo será posible si la dirección política, si la dirigencia del Polo y la CUT, realiza su papel histórico: desarrollando la conciencia de clase de los trabajadores y clase populares, organizándolos en sus sindicatos y asociaciones populares naturales, reuniendo las diversas fracciones de la clase obrera en un único movimiento de clase, y dirigiendo la lucha por las reivindicaciones más inmediatas, la lucha contra el desempleo, por el salario digno, contra la reforma laboral, la tercerización del trabajo, el aumento de impuestos sobre el pueblo, la desfinanciación de la salud y la educación, con las demandas políticas de un poder popular que avance hacia la toma del poder para la reorganización socialista de la economía y la sociedad, siguiendo el ejemplo que los trabajadores venezolanos, mexicanos, bolivianos y latinoamericanos en general vienen dando. Sólo así será posible darle forma y contenido al movimiento popular, reforzar la izquierda política y sindical y cambiar la actual correlación de fuerzas existentes, que le da amplio margen de maniobra a la derecha mafiosa y parauribista.En este primer número de nuestro periódico El Militante, el órgano de la Corriente Marxista Revolucionaria colombiana, sección nacional de la CMR internacional, hacemos un llamado a los trabajadores, a los estudiantes, campesinos e indígenas a trabajar por la construcción de la corriente marxista al interior del Polo y la CUT, que reivindique las posiciones del socialismo científico y defienda la necesidad de la transformación socialista en las organizaciones de masas de nuestro país, que lleve adelante la labor ideológica y práctica tan necesaria en las actuales condiciones y luche por la transformación revolucionaria de la sociedad.¡Únete a la corriente marxista y lucha por el socialismo!

¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

¡Contra el capital, huelga general!

¡Contra la reforma laboral, por empleo y vivienda dignas! 

 

 

 
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