El compañero Doroteo analiza en éste artículo la situacion surgida por el impasse en el que se ve ahora el movimiento universitario, no por falta de voluntad de lucha, que por el contrario crece cada vez más, sino por la utilización de métodos ultraizquierdistas que terminan por dividir a los estudiantes, sumiendo a muchos de ellos en la indiferencia.

Leyendo atentamente los comentarios que han publicado diversos compañeros en el blog de la asamblea general de estudiantes de la UdeA, se puede evidenciar una gran división en el seno del movimiento estudiantil, división que sólo puede resolverse con la claridad, mas que con los insultos que se profieren de lado a lado.
La posición de los compañeros que desean volver a clases, junto a la de los que quieren que se haga uso de métodos pacíficos es legítima y, sabiendo orientarse, correcta. Primero, porque si se quiere luchar por la educación pública, lo primero que debería plantearse es ¿Qué se defiende? Los compañeros hablan de educación púbica, pero yo no he visto un PROGRAMA de medidas específicas para llevar adelante esto. Por ejemplo, hay medidas que son validas y posibles, como trasladar el sistema informático de la universidad a software libre, lo que le ahorarría al presupuesto un montón de dinero para invertir en bienestar universitario. Igualmente, que los contratos de investigación qe realiza actualmente la universidad con empresas privadas, como sofasa, suramericana etc., incluyan una clausula según la cua la propiedad intelectual sea de la universidad, pues no es correcto que una universidad pública investigue para el beneficio privado. Estas son medidas concretas que se pueden aplicar EN LA UDEA, así como en las otras universidades públicas, y que pueden plantearse haciendo uso, no de tropeles, sino de movilizaciones, asambleas, mitines, reparto de volantes en las facultades y en los buses de las afueras de la universidad, en la calle.
El tropel no es un método racional de lucha, sirve para descargar adrenalina, y en los momentos en que la represión se abate contra los manifestantes, Y SÓLO EN ESOS MOMENTOS, como un mecanismo de autodefensa, pero no sirve para EDUCAR, POLITIZAR, CONCIENTIZAR Y MOVILIZAR al estudiantado. ¿Cuánta formación política promueve una tirada de piedra frente a la universidad? Ninguna, eso es claro. Y, además, no ayuda frente a las posiciones de los indiferentes, porque no se puede estar saliendo, un día sí y otro también, luchando por un presupuesto, sin tener un PROGRAMA, con medidas concretas, para aplicar.
Igualmente, los compañeros asambleistas tienen la razón en defender la universidad pública, que es un derecho y un deber del Estado, pero no es suficiente con tener la intención justa, es necesario la correcta comprensión y organización de la lucha. Si deseamos una POLÍTICA ESTATAL en materia de educación superior, el objeto de nuestra lucha no debe ser el policía de fuera de la universidad, sino el estado, y esto exige a su vez una organización NACIONAL de la lucha, y un PROGRAMA de la misma. Aquí, en la lucha nacional, entran ya puntos que son fundamentales para la pelea. Por ejemplo, suprimir el impuesto al patrimonio para la guerra y reemplazarlo por uno sobre las ganacias de los más ricos, de un 50%, para destinarlo a salud y educación. Estas son medidas claras, que cualquier estudiante, profesor y trabajador puede comprender facilmente, y que son justas y faciles de defender.
Claro, se dirá que eso implica muchas más cosas, que es un trabajo duro; pero si estamos dispuestos a luchar por asegurar un sistema educativo estatal nacional, de calidad y en beneficio de los hijos de los trabajadores, ¿no estamos entonces dispuestos a trabajar dura y disciplinadamente por dar la discusión larga y pacientemente en asambleas, foros de debate, movilizaciones en la calle, en internet y demás, para todos los estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, y la sociedad en general? Si realmente somos conscientes y queremos transformar la universidad, debemos asumir las duras tareas, y no reemplazarlas por tiradas de piedra sin una comprensión clara de la situación y un PROGRAMA que la exprese y que podamos defender. Es más facil organizar un tropel que dedicarse horas, días y meses a explicar pacientemente al estudiantado los motivos legítimos que tenemos para luchar por la educación pública, pero si hacemos ese trabajo, los resultados serán mejores, tanto porque podemos conseguirlos en una lucha nacional organizada (con un PROGRAMA también para el caso de cada universidad, como lo dije arriba), pero, sobre todo, porque habremos extendido la CONCIENCIA POLÍTICA al conjunto de la universidad, que es una presmisa fundamental de toda lucha.
Por eso, me parece que la división de opiniones no es correcta, porque el punto de partida de ambas clases de compañeros no pone el énfasis en el punto real de la discusión.
Pero, además, esto implica también otra cosa, que es lo referenete al paro o no paro, y al cese de actividades forsozo de estos meses. Yo pregunto: ¿Qué se ha conseguido hasta ahora? ¿presionar a las directivas? ¿Para qué? ¿Que PIDEN (esto es, qué PROGRAMA tienen) los estudiantes? No creo que haya habido una efectiva presión de los estudiantes, ni frente a las directivas, ni frente al estado, por una razón muy sencilla: NO HAY UN PROGRAMA CLARO DE LUCHA. No basta con corear "presupuesto, presupuesto". La inteligencia, habilidad y capacidad política de los estudiantes, profesores y trabajadores se expresa en la capacidad de esgrimir un pliego reivindicatorio claro para la lucha, que unifique a los estamentos y pelee por sus derechos. ¿Por qué creen que los profesores no van a la lucha? ¿Por qué son TODOS uribistas? Esto es una especulacion carente de sentido. Los profesores, en su mayoría, no ven una propuesta para luchar, una inciativa que defender, sino tan solo tiradas de piedra sin propuestas. Es apenas lógico que no se sumen a la pelea por la universidad. Pero la gran mayoría de los docentes son de cátedra, están siendo explotados inmiseriordemente como proletarios intelectuales, y claro, quieren conservar su empleo y, hasta cierto punto, el “prestigio” que da ser cocente de la udea.
Yo quiero ver a los estudiantes defendiendo en un programa también las reivindicaciones salariales y sociales de los docentes de cátedra, y también los derechos de los trabajadores y jubilados, que están siendo masacrados laboralmente por las directivas, debido a las presiones estatales. Y estoy seguro que, si ese programa se realiza, la unión con los trabajadores y profesores, y el aumento de la conciencia de los estudiantes, y por tanto de su lucha, sería una cosa posible de lograr, eso sí, nuevamente: con trabajo paciente y disciplinado, que las luchas importantes no se resuelven en dos meses, sino en un trabajo prolongado y responsable. Y estoy seguro, además, que con ese trabajo se superaría el indiferentismo de muchos compañeros. ¿Acaso no llevan algo de razón los indiferentes, cuando no se les propone algo CONCRETO frente a la defensa dela educación, sino tropeles y tropeles? Ellos no llevan la razón en el egoísmo, pero no son egoístas porque sí, sino porque no ven una alternativa clara, no hay un programa, una revista de difusión de las ideas del movimiento estudiantil, un trabajo de argumentación política claro y serio, y constante y paciente. Eso no los descalifica, sino que nos obliga a pensar en las deblidades del movimiento, y a trabajar por superarlas, en ves de salir al paso con calificativos de “burgueses” e “hijos de papi y mami”.
Es por eso que EL PARO y el CESE DE ACTIVIDADES ininterrumpido EN ESTE MOMENTO no me parece correcto, no porque no se deba llegar a una situación de paro, de seis meses o un año, si fuese el caso, sino porque un paro no se decreta: se prepara, y para eso se necesita un PROGRAMA claro, sencillo, que articule las luchas de los tres estamentos, y una labor paciente de agitación y propaganda en el movimiento estudiantil, una labor ardua y dispendiosa, pero que dará sus resultados. La flor se demora en salir, en germinar, pero luego de una paciente espera, sabe brotar de la tierra y dar sus mas hermosos frutos.
Es lo que yo le propongo a los estudiantes, en especial a los compañeros asambleistas, que tienen de su parte la justicia, pero la justicia necesita de los argumentos y la claridad, y el trabajo metódico, para imponerse. Es la desventaja frente al Estado, que tiene todos los medios a su disposición. Pero sea como sea, hay que hacer el trabajo, y no echar la culpa al estado, que es burgues, por defender a su clase, sino ser capaces nosotros de prepararnos y preparar al movimiento para enfrentarlo en las mejores condiciones.
Propongo que se lea y discuta este artículo de la Corriente Marxista Internacional, allí explicamos de qué manera podemos construir un movimiento estudiantil sano, fuerte, políticamente bien formado, que se ponga a la cabeza de la lucha por la defensa de la universidad pública, y que, sobre todo, no se mire a sí mismo narcisísticamente, egoístamente, sino que sepa mirar su entorno, a los trabajadores, campesinos e indígenas que también luchan por transformar la sociedad, y unirse a la lucha de todo el pueblo colombiano por un futuro mejor que el que nuestras clases dominantes nos tienen programado. |