CMR México

Inicio

¡IMPORTANTE! Últimos artículos sobre Colombia

Revista Teórica Marxismo Hoy

Documentales, TV, Videos

Documental: Historia de la revolución y guerra civil española
Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 - Parte 5 - Parte 6 - Parte 7 - Parte 8 - Parte 9

Documental: Historia de la Revolución Rusa

Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 - Parte 5 - Parte 6 - Parte 7 - Parte 8 - Parte 9 - Parte 10 - Parte 11 - Parte 12 - Parte 13


El debate sobre la recesión: otro falso positivo PDF Imprimir Correo electrónico
Domingo 12 de Julio de 2009 00:50

El debate sobre la recesión: otro falso positivo.

A raíz de las cifras sobre “crecimiento económico” durante el primer trimestre de 2009, entregadas por el DANE, se ha desatado un debate mediático sobre si nuestra economía se encuentra “técnicamente” (y ojo con este adjetivo) en recesión. Los sátrapas de la oligarquía, representada en el gobierno uribista, insisten, en una argumentación de tipo semántico, en que no estamos en recesión, puesto que, comparada con el trimestre inmediatamente anterior (octubre-diciembre de 2008), la economía creció en un 0.2%. Por su parte, académicos y economistas no dudan en calificar la situación actual del país como recesiva, aun cuando, afirman ellos, “la situación resulta mejor de lo esperado”. ¿Realmente la situación es favorable? Este debate resulta ser un autentico “falso positivo”, toda vez que pretende encubrir, bajo cobertura mediática, el profundo estancamiento de la producción nacional, y su imposible solución bajo las políticas económicas neoliberales, de más de lo mismo, que la oligarquía prouribista pretende mantener, en vistas al sostenimiento de su tasa de beneficio.

Esto, por cuanto los sectores de la economía que han “apalancado” el relativo crecimiento (comparado con el periodo anterior) representan una verdadera ficción en cuanto a la situación realmente importante para la vida del país: la generación de empleo, y el aumento del consumo nacional. Los sectores que salieron bien librados en el balance del DANE, el financiero, la minería,  la construcción, ¿en qué porcentaje inciden en la generación de empleo y el aumento del consumo, en el mayor bienestar del pueblo colombiano?, realmente, en muy poco.

Para empezar, las ganancias obtenidas por el sector financiero, que en los dos primeros meses del año ganó 1.2 billones de pesos (¡un 1 mas doce 0!), son ganancias obtenidas fruto de la especulación, es decir, de la deuda que millones de colombianos de clase media han contraído con esa gigantesca pirámide que defiende y apuntalada el estado terrorista colombiano. Las ganancias del sector financiero, atípicas en la situación global del sector (que todavía, y durante un buen tiempo, sufrirá la resaca económica producida por la vorágine explotadora capitalista), no son signo de recuperación REAL de la economía, sino de obtención de beneficios FRAUDULENTOS de este ramo de ladrones legalizados y pontíficamente bendecidos por el Estado clasista en que vivimos (y que padecemos). Las ganancias del sector financiero no representa ni generación de empleos (pues son productos de la especulación, no de la producción), ni generan bienestar social, antes al contrario: la aumentan, pues se obtienen a costa de la deuda de los colombianos, que tienen que pagar, de manera directa (por la deudas crediticias de la clase media) o indirecta (por la inflación) los costes se su abundancia y opulencia.

¿Qué decir de la minería? ¿Esta hace crecer el empleo? Depende del lado por el que se la mire. En primer lugar, los empleos generados son precarios, porque no van acompañados de seguridad social, primas, pensiones, no se cotizan los parafiscales, no se pagan horas extras ni nada de nada. ¿Esto representa un avance? Solo en las cabezas idealistas de los pequeñoburgueses, que prefieren algo o nada, en vez de pensar en una NACIONALIZACIÓN de la economía, incluida, claro está, este sector regalado (¡literalmente!) al capital multinacional. Pero, además, y en un importantísimo segundo lugar, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo obtuvieron las compañías multinacionales el derecho de extracción de dichos recursos mineros? En la contestación a esta pregunta se esconde una de las claves para comprender los problemas socio-políticos de nuestro país.

Antes que los nuevos conquistadores, las multinacionales, llegarán y saquearán nuestras riquezas mineras, las tierras sobre las que se asientan pertenecían a alguien. ¿A quiénes? A campesinos, pequeños productores que vivían, ellos y sus familias, de lo producido o extraído por su tierra. Mal que bien, pero en condiciones incomparablemente mejores que las que actualmente imponen las trasnacionales, con mano de hierro, valga decir: con mano militar o paramilitar, que no es lo mismo, pero es igual.

Entonces, ¿a qué  se reduce el crecimiento de la minería? A más de lo mismo: desplazamiento forzado de millones de campesinos, engrosamiento de las filas de grupos armados, y subordinación en condiciones de esclavitud a las compañías multinacionales. Por tanto, el “crecimiento” del sector podrá  significar mucho para la burguesía multinacional, pero bastante poco para los campesinos del sector.

Respecto al petróleo, otro sector que vio aumentado sus beneficios, este no fue producto de una acertada política de la “inteligencia superior” y su gobierno prooligárquico, sino de las políticas estratégicas definidas por la OPEP, además de el hecho, por visible a veces desconocido, de que hemos llegado al cenit mundial de la producción del petróleo y el gas, la sangre viva del capitalismo global imperialista, de la que se nutre el transporte que moviliza sus mercancías por todo el mundo. Este déficit estructural de la extracción petrolera, sumada a la demanda creciente de países como Estados Unidos (que es el que nos interesa, para nuestro caso), ha generado una subida creciente de los precios de este hidrocarburo, que escasea, y cuyas fuentes primarias se encuentran ubicadas en países poco proclives al dominio del águila imperial norteamericana, como Venezuela, Irán y Rusia. No se sorprenda por Irak, por su interés en frenar la revolución bolivariana en Venezuela (tiene las mayores reservas de petróleo del mundo) y en Bolivia (que posee las mayores reservas de gas del continente).

En síntesis, el crecimiento de la economía sustentada en el petróleo, producido por los aumentos de su precio a nivel internacional, al igual que el crecimiento de los demás sectores,  representa un verdadero “show mediático” y una burla manifiesta al pueblo colombiano, muy especialmente a la clase obrera revolucionaria y al movimiento campesino.

Del sector de la construcción, que en otra época constituía el modelo de desarrollo económico del país, no hay ni que hablar: a pesar de su crecimiento (bastante pírrico por cierto, apenas un 0.2%), este se halla sostenido por los créditos concedidos por la banca, lo cual viene a reafirmar el hecho del endeudamiento de la pequeña burguesía, con ínfulas de superioridad, aunque sea en el decadente ámbito del “pensamiento”, si a eso se le puede llamar sus escolásticas y bizantinas discusiones académicas “posmodernas”.

¿Y la otra economía?

La parte de la economía realmente importante para los trabajadores, la pequeña burguesía y los campesino, la economía productiva, presenta un panorama distinto al que el gobierno de la oligarquía, amparado en los cantos de sirena de los “medios de comunicación”, nos presenta al conjunto del pueblo colombiano: la industria manufacturera decreció un 1.2%, el comercio 0.4%, el sector agropecuario y el transporte 0.1%, y el gasto social (sic!!!) se mantuvo en 0%. ¿Qué quiere decir esto? Que si en la oligarquía el clima económico escampa, en el pueblo colombiano la crisis se cierne como las plagas de Egipto sobre el faraón y su sequito esclavista.

En realidad, tal y como se había vaticinado, por ejemplo en los análisis de la corriente marxista internacional, durante el presente año se perderán más de 500.000 empleos, dejando a igual número de familias en la absoluta y aberrante miseria, sin que los políticos de la oligarquía y el imperialismo se sonrojen lo más mínimo. A fin de cuentas, sus ganancias están (relativamente) seguras, y eso es lo único que importa. Para hacer una perífrasis de Bill Clinton, el expresidente usamericano, ¡es la economía, estúpido!

La situación demanda, como hemos venido diciendo los compañeros de plano-sur, junto a otras fuerzas políticas y sociales anticapitalistas, un quiebre radical en la estructura económico-social del país, requiere pensar seriamente un proceso revolucionario, tal y como está sucediendo en otros países de América Latina, que aplique políticas como: reforma agraria, nacionalización de la banca, eliminación del IVA, control obrero sobre la producción, aumento de salarios, recorte de la jornada laboral (sin disminución de los salarios), desarrollo industrial y de carreteras etc. Cada vez más los pretextos para asumir las tareas políticas suenan a traición pequeñoburguesa. La clase media debe comprender, y aceptar, algo que es tan obvio que parece velado a nuestros ojos: ¡la oligarquía colombiana NO PUEDE plantear políticas eficaces frente a la actual crisis económica, debe cederle paso a un gobierno de nuevo tipo, a un gobierno obrero y campesino!

La formación y organización de la clase obrera, para hacerle frente a la implementación de políticas neoliberales, para el salto a la ofensiva política, para la construcción de un poder PROLETARIO, constituye el norte que debe guiar nuestra acción, y cuya evasión constituye una efectiva capitulación frente al imperialismo y la oligarquía que lo representa en nuestro país. Entre estas dos posiciones, la proletario-campesina y la oligárquica, no hay término medio.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Los invitamos a leer un artículo complementario sobre la situación económica:

¿Podría caer Colombia en la Bancarrota?

 

 
banner-lt-70aniversario